¿Habrá relación entre los pensamientos obsesivos y la pandemia? Veamos. Cada vez que los pensamientos obsesivos se apoderan de nosotros, es normal que la mente se alborote de ideas rumiantes o razonamientos obsesivos. Se trata de pensamientos que dañan, generalmente de intensidad elevada, y que se mantienen durante largos lapsos de tiempo.
Hay personas que son más propensas a los pensamientos obsesivos. Son los que tienden a dar una perspectiva negativa a los problemas y a preocuparse en demasía. Tal vez los identifiquemos si decimos que son aquellos que suelen «ver el vaso medio vacío«. Estar personas están más predispuestos a sufrir pánico, ansiedad, depresión y trastornos referidos con el control de la comida.
La cuestión no es solo el tema de los pensamientos. La rumiación está vinculada con esa forma de pensar de forma perseverante sobre los sentimientos y problemas, sean cuales sean. Prácticamente se han habituado a darle «vueltas de más a un asunto cualquiera«.
De hecho, a veces esos pensamientos ni siquiera guardan relación con lo que está ocurriendo en el momento actual. Sin embargo, se desencadena el miedo a que ocurran (pensamientos anticipatorios o pensamientos catastróficos). Incluso pueden perturbarnos pensamientos obsesivos por las experiencias de nuestra vida pasada.
Pensamientos obsesivos y la pandemia de la Covid-19
Si toda la sociedad vive una alta perplejidad, como la que venimos experimentando desde que inició la pandemia, lo racional es que cualquier persona se contagie de ella. Y claro, si además de la existencia de un problema real, se suman otros elementos como noticias negativas y alarmantes, familiares que se contagian y más, es muy probable que se produzca un desequilibrio total de la salud mental. Claro está, que esto dependerá del estado de cada persona.
Impulsada por las catástrofes y los problemas vitales que acompañan a la pandemia, quienes tengan más inclinación a la rumiación es muy probable que terminen sintiéndose desbordados. Como consecuencia, su ansiedad es más notable, son más vulnerables a la depresión y terminan dentro de una paradoja circular.
En el contexto de la pandemia no debemos olvidar el alcance que está teniendo el uso abundante de la tecnología. Tan veloz ha sido el proceso que ha causado un cambio en el modelo de gestión y en el día a día de las empresas. También ha sido notable el incremento de consumo de la tecnología por una parte de una población: la infanto-juvenil. Esta, lamentablemente, es una de las más propensas a caer en estados de ansiedad o depresión.
Los adolescentes, en especial, han incrementado actos que conllevan un riesgo para su salud mental, como actitudes suicidas. Cifras recientes de los observatorios de riesgo confirman esta tendencia. Las preocupaciones, la angustia y el riesgo de sufrir pensamientos obsesivos, ansiedad y depresión podrían ser la cuna de esta fatídica situación.
Estrategias ante los pensamientos negativos recurrentes
El lado agradable del asunto es que disminuir la influencia de los pensamientos rumiantes es posible. Como ideas genéricas para la prevención e intervención en los razonamientos rumiantes, ansiedad y angustia hay que saber que:
- El uso adecuado de la respiración puede contribuir a disminuir la ansiedad y limitar la rumiación, consiguiendo una intensa relajación.
- Practicar una actividad físico activa, como por ejemplo el caminar rápido de manera constante, puede ser muy favorable.
- Hacer ejercicios de meditación (práctica formal del mindfulness), es altamente beneficioso. Esto debido a que ayuda a mantener la atención en el momento presente. Esto ayuda a llevar la atención en lo positivo, lo que, de forma simultánea, incrementará la probabilidad de iniciarse en acciones estimulantes, entre las que se incluyen las relacionadas con la naturaleza.
- Exteriorizar los pensamientos que nos invaden de diferentes formas. Tanto las tácticas narrativas como grabarse en audio resulta eficiente.
- No rebosar en información que sume al pensamiento rumiante, algo que lamentablemente se ha dado desde el inicio de la crisis sanitaria por la covid-19.
En vez de luchar contra los razonamientos rumiantes, hay que aceptar que están. De este modo no se añade sufrimiento al problema. Si intentamos detenerlos con calma, sin enojarnos o juzgarnos, será más sencillo suplantarlos por pensamientos agradables.
Si en menos de un mes la persona no es capaz de controlar esta situación de forma sana por sí sola, debe acudir al especialista en psicología clínica. Si deseas obtener un acercamiento a una vida más plena, te sugerimos que aprendas un poco sobre mindful travel, que utiliza los viajes para lograr el beneficio físico, mental y espiritual.
